Alvaro Yunque

El dramaturgo, historiador y ensayista, periodista combativo y militante nació en La Plata en 1889.

Radicado de chico en Buenos Aires, ingresa a la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires donde cursa Arquitectura carrera que no termina para dedicarse exclusivamente a la literatura

De ideas anarquistas en su juventud, marxista después, practicó siempre una literatura realista plena de inquietudes sociales y reconocimiento a los trabajadores, los desposeídos y los niños,

Se convierte en uno de los más ruidosos animadores de la generación del '22 (1922) y define en esta década el verdadero sentido popular de su literatura. Colabora en el diario anarquista La Protesta y dirige el suplemento literario del periódico socialista La Vanguardia en sus primeros tiempos. Dirige la Revista Rumbo y es asiduo colaborador de las revistas Campana de Palo, Claridad y Los Pensadores desde las que ejerce el periodismo militante.

La vasta cultura, elegancia textual y honestidad intelectual de Alvaro Yunque llegaron a ser paradigmáticas, y entre los años ’20 y ’50 fue un activo protagonista de múltiples peñas, cafés y encuentros literarios porteños, donde frecuentó a colegas como Horacio Quiroga, Roberto Arlt, César Tiempo, Alfonsina Storni y Cátulo Castillo, entre otros. Su popularidad llegó a ser emblemática de la ciudad, tanto por sus obras como por su figura, su melena y la bicicleta negra en la que se desplazaba por todo Buenos Aires.

En 1945, dirige el semanario antifascista El Patriota, actividad que lo llevó a la cárcel y posterior destierro en Montevideo durante la dictadura militar de Edelmiro J. Farrell, presidente de facto de la Argentina

Hasta 1960 se concentra en la investigación histórica; desde esta época hasta 1975 es la etapa de mayor difusión de su obra. Sus libros de cuentos se agotan rápidamente y llegan a superar las veinte ediciones.

Es censurado por la dictadura militar que sometió al país (1976/1983) y se prohíben y queman sus libros. Tenía entonces 88 años. Muere a los 92 años el 8 de enero de 1982 en la ciudad de Tandil, silenciado por la dictadura militar imperante.

Amén… Aquí se olviden las quemadas cenizas de un hombre que amó al HOMBRE, y nunca odió a los hombres aunque parezcan puños sus palabras escritas.  Auto-epitafio de Alvaro Yunque