Benito Linch, escritor platense por opción

El portón de hierro emplazado en la esquina de 12 y 68, Parque Saavedra, perteneció a la casa del escritor?
Hoy se reconoce a ese espacio público como el Rincón del Novelista.
Llevan su nombre la escuela secundaria de 13 esquina 42, la plazoleta de 8 y 43 y un salón deportivo del club Gimnasia y Esgrima del que fue dirigente.

Benito Linch nace en Buenos Aires el 25 de julio de 1880, pasa su infancia en el campo, en Bolivar, donde se relaciona con los peones de la estancia en sus lugares de trabajo, en la cocina, con ellos aprende giros, modismos y relatos gauchos; también a la época corresponde su afición por los animales, sobre todo por los caballos, que le duró toda la vida.

Hacia 1890 la familia se instala en La Plata, ciudad de la que nunca se fue; aunque este cambio de hábitat no fue fácil para Benito; lejos del campo, encuentra amigos en la ciudad, se dedica a hacer deportes (remo, boxeo, esgrima) y desarrolla una vida social donde se le adentra el lenguaje porteño.

En 1902, Benito ingresa a la plana periodística como cronista social del diario El Día.
Cronista social es lo más lejano a su vocación, por ello, poco tiempo después comienza a publicar esbozos narrativos, Cuadritos domésticos, bajo el seudónimo de Thyon Lebic. Retrataba maravillosamente las clases sociales dirigentes del país. En algunos de sus artículos aparecían ridiculizados sus estilos de vida, jugaba con sus interminables apellidos, exageraba las formas con las que se llenaban de brillo y de costumbres europeas los salones platenses. El autor de “Los caranchos de La Florida” publicó más de 20 cuentos rescatando vicios y costumbres de algunos personajes que conoció en La Plata.

Se sabe de este grande de nuestra literatura, que todas las tardes partía silenciosamente a los prostíbulos de Ensenada o Berisso, ámbitos multiculturales, feroces, coloridos. Mucho más que la conservadora ciudad que habitaba.

A partir de 1923, en que deja la redacción del diario, cada actitud de Lynch demarca un avance en el duro aprendizaje de la soledad.
Después de pérdida de familiares y amigos, la casa de La Plata se fue despoblando, el escritor se refugió en ese reducto, arreglaba la mayoría de sus asuntos por correspondencia.
A tal punto se encierra que cuando en 1938, el Consejo Superior de la Universidad Nacional de la Plata, le otorga el título de doctor honoris causa, la consagración universitaria le plantea un problema: el presidente del Consejo es su amigo; luego de leer los fundamentos de la honorífica decisión acepta con la condición de no tener que ir a recibir el diploma. En 1941, con la publicación en La Nación de Medallas de oro, Nuestra novela y Cartas y cartas, se despide de la literatura. Es un enigma su corte de amarras con lo que, de alguna manera, había sido su razón de vivir.

Al aislamiento de Benito Lynch contribuyen en gran medida una sordera y la creciente disminución de la vista, sufre un accidente con el tranvía que le provoca  una conmoción cerebral, de la que se recupera. Tres años después, se interna muy enfermo aquejado de cáncer al estómago. El 23 de diciembre de 1951 muere en el sanatorio donde se hacía asistir.

Algunas de sus obras

Plata dorada (1909) (novela)
Los caranchos de la Florida (1916) (novela)
Raquela (1918) (novela)
La evasión (1922) (novela corta)
Las mal calladas (1923) (novela)
El potrillo roano (1924) (cuento)
El inglés de los güesos (1924) (novela)
El antojo de la patrona (1925) (novela corta)
Palo verde (1925) (novela corta)
El romance de un gaucho (1930) (novela)
De los campos porteños (1931) (cuentos)
Pollos y mirasoles (1936) (novela)

Sobre tres de sus obras, Los caranchos de la Florida, El inglés de los güesos y El romance de un gaucho fueron llevadas al cine.